Hay diferentes situaciones y/o personas que nos hacen sentir rabia. A veces, creemos tener perfectamente identificado el disparador que nos despierta esta emoción. Otras, no sabemos muy bien qué hace que sintamos tanta rabia, y lo único que sabemos es que tenemos esa emoción latente, en determinado ámbito, contexto o compañía.

La primera pregunta que nos gustaría hacerte es, ¿qué es para ti la rabia? ¿Cómo identificas lo que te causa esta emoción?

Existen múltiples definiciones de lo que es la rabia pero, a efectos prácticos y desde la perspectiva del Coaching, podríamos sintetizar que la rabia es nuestra capacidad innata para reaccionar ante injusticias, y así poder restablecer el equilibrio y la sensación de justicia. 

Es por tanto una emoción fundamental que nos da la naturaleza para poder defendernos de aquello que consideramos injusto. Nos otorga fuerza, empuje y coraje para no dejarnos doblegar ni someter. Si no existiese la rabia, una de las consecuencias sería que permitiríamos que nos maltratasen, agrediesen y atacasen, sin hacer nada al respecto. 

Antes de entrar a intentar gestionarla sanamente, lo que debemos tener claro es que, siempre que sintamos rabia, estaremos ante una situación que nos parece injusta o incorrecta, independientemente de si eso es verdad o no. Mientras nuestra mente lo considere injusto, activará el mecanismo de la rabia. Sin (sensación de) injusticia, no hay rabia.

 

Aspectos ‘positivos’ y ‘negativos’

Como todas las emociones, la rabia tiene aspectos que podríamos calificar de ‘positivos’ y otros de ‘negativos’. Entre los primeros, estaría por ejemplo el que nos lleva a luchar por aquello que consideramos justo, nos arma de valor para defendernos, nos impulsa a no caer en la sumisión o a buscar soluciones para reestablecer el orden. En el lado negativo, estarían la hostilidad, ya que puede sacar lo peor de nosotros y desorbitar nuestra agresividad, anular nuestra bondad interior y llevarnos al odio, cegarnos y despertar el deseo de infligir dolor, volvernos crueles, hacernos buscar la humillación en vez del equilibrio… 

Por tanto, para saber aprovechar las bondades de la rabia, y evitar llegar a sus aspectos negativos, es muy importante tanto saber gestionar la emoción en sí misma, como los patrones subconscientes que la suscitan. Ya que, muchas veces, la percepción de injusticia estará disparada por un recuerdo emocional que nos está filtrando la realidad de manera distorsionada e insana.

 

Una emoción necesaria

También hay que tener presente que no hay que sentirse mal por sentir rabia, es una emoción muy humana y absolutamente necesaria. Es una emoción de valiosa utilidad para poder ser libres y vivir en un mundo justo y con buenos valores. Lo importante es que su poder esté al servicio de nuestra voluntad y trabaje para el bien común, y no para una parte primitiva e insensible que existe en algún lugar de nuestro cerebro primario. Como con todas las emociones, ellas no son el problema en sí, sino la forma de gestionarlas. Y, también como en todas, el primer paso necesario para poder gestionarla sabia y sanamente, es la aceptación. 

Luchar contra la rabia, solo avivará su fuego. Cuando intentamos aplastar una emoción, no permitirnos sentirla bajo la idea de que no debería ser, de que no deberíamos tenerla, lo único que hacemos es añadir más material inflamable. Puede que consigamos un pseudo progreso a nivel superficial, pero la rabia no gestionada estará ahí, esperándonos para saltar nuevamente, y con más vehemencia.

Canalizar la rabia

La rabia es una erupción de energía en estado puro, y debemos encontrar la manera de canalizarla adecuadamente, para que trabaje a nuestro favor y no en nuestra contra.

Para salir de la rabia, hay dos caminos: actuar para reestablecer la justicia y el equilibro o trabajar la compasión y el perdón. En ambos casos, se trata de tomar una decisión consciente y voluntaria. 

Debemos tener presente que la supuesta injusticia que nos dispara la rabia, puede ser real o no. Nuestro subconsciente lo considera injusto, de eso no hay duda, pero existen dos realidades paralelas: nuestra realidad interior y la realidad exterior que no vemos por causa del filtro que interponen nuestras creencias y recuerdos emocionales. Y para gestionar sanamente la rabia, debemos considerar ambas.

En Coaching utilizamos herramientas y técnicas para canalizar la rabia, ofreciéndole a la realidad exterior la oportunidad de expresarse y de colaborar con nosotros. Además, la primera etapa imprescindible en la que acompañamos al Coachee es a hacerse consciente de qué es realmente aquello que le parece tan injusto. Frecuentemente, la causa de la rabia se encuentra detrás de lo aparente, y suele estar más en las interpretaciones que en los hechos en sí. 

En Innerkey utilizamos nuestro método C.O.R.T.A. para coachear emociones como la rabia. Mediante este método, profundizamos en causa, origen, reacción, transformación y acción, y conseguimos ayudar a las personas a transformar sus mochilas emocionales y a cablear los nuevos patrones que desean en su subconsciente. 

 

Tras leer este post, y si estás sintiendo actualmente rabia en tu vida, pregúntate: ¿cuál es la injusticia que hay detrás? ¿Qué mensaje te está intentando transmitir esta emoción?

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