Todos nos hemos equivocado alguna vez en nuestra elección. Hemos pedido un plato para descubrir, después, que no estaba tan rico como pintaba y que era mucho mejor el de nuestro acompañante. O hemos reservado un hotel que, una vez asentados, no nos ha convencido en absoluto. O nos hemos apuntado a un curso que, finalmente, no iba con nosotros o no cumplía nuestras expectativas.

A todos también nos han pasado cosas imprevistas que nos han cambiado los planes. Y no pudimos coger aquel vuelo, no pudimos asistir a ese curso, no pudimos ver aquella obra de teatro… O, simplemente, no pudimos afrontar un gasto previsto porque, de repente, vinieron otros tantos con lo que no contábamos.

Por eso, porque entendemos la vida y sus vicisitudes, porque entendemos el temor a equivocarse ante una decisión que implica un esfuerzo personal y/o económico , porque sabemos que a veces surgen cosas que nos impiden hacer algo que queremos en ese momento, porque creemos firmemente que las personas tienen derecho a equivocarse en sus elecciones sin que les suponga una pérdida, porque sabemos lo que cuesta ganar el dinero, como para invertirlo en algo que no nos convence… no somos nada partidarios de cualquier política de cancelación en la que un@ no tenga derecho a cambiar de opinión, sin un coste asociado.

Y por eso, nosotros ofrecemos una GARANTÍA DE SATISFACCIÓN REAL 100% en todos nuestros cursos. La llamamos garantía de satisfacción, aunque deberíamos llamarla garantía de tranquilidad, puesto que cubre mucho más que la satisfacción. Gracias a esta garantía, si POR EL MOTIVO QUE SEA, un alumn@ no quiere continuar con su formación después del primer mes/módulo, le devolvemos el 100% de su pago y habría invertido 0€. Y vamos más allá, ofreciendo una segunda garantía por la que, si un alumn@ decide abandonar la formación, POR EL MOTIVO QUE SEA, en el ecuador del curso, le devolvemos el 50% de sus pagos, y no tiene que abonar ninguno más.

Estas garantías, que pueden sonar empresarialmente arriesgadas, son las que nos permiten llevar a cabo nuestra labor formativa de forma alineada con nuestros más altos valores. Son las que nos permiten ofrecer no solo un curso, si no también tranquilidad. Son las que hacen que en nuestros grupos, tanto presenciales como a distancia, no haya ninguna persona que no quiere estar o que no está disfrutando realmente del curso. Que no haya ninguna persona a la que de repente, tener que pagar y/o hacer esta formación, por algún imprevisto, de repente se le convierta en una carga o una angustia.

Cualquier formación está para disfrutarla, aprovecharla, saborearla, integrarla y hacernos más sabios. No para que, por el motivo que sea, nos suponga una carga y acabemos no haciendo nada de lo anterior.

A día de hoy, contamos con la satisfacción de saber que nadie abandona nuestras formaciones porque no estén satisfechos con las mismas o no cumplan sus expectativas. Hemos dedicado mucho esfuerzo, cariño y trabajo duro en conseguir el efecto contrario. Normalmente, si alguien ha tenido que hacer uso de nuestras garantías, ha sido porque la vida le ha arrojado algún imprevisto. Pero suceda esto, o si sucediera lo primero, queremos estar tranquilos y que nuestros alumnos estén tranquilos.

Hay cosas más importantes que el negocio puro y duro. Predicar con el ejemplo. Aportar flexibilidad y tranquilidad. Dar lo que te gustaría recibir. Actuar con justicia y honestidad… Y entre todas las cosas, sobre todo una: las personas.

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