moda coaching

No, no es verdad esa frase de “cuñado” que alguien suelta cada vez que sale el Coaching en algún espacio o conversación: “La moda del Coaching… ¡Ahora todo el mundo es Coach!”. Tampoco la frase del que contesta que el Coaching ya se ha pasado de moda. No es solo que al recorrido del Coaching le quede todavía la mayor parte del camino de su propósito por delante, sino que además simplificar esta disciplina a una moda, es desconocer por completo su auténtica misión, contenido y valor.

¿Qué hace que estas ideas estén en el imaginario colectivo? Que sí, que llegó un momento en el que se puso de moda reinventarse profesionalmente, por extenuación o por desempleo, como Coach. Que se puso de moda creer que el Coaching era una forma rápida y fácil de enriquecerse, haciendo además un trabajo bastante enriquecedor, en el otro sentido. Que de repente todo el mundo decía ser Coach. Decía haber reinventado su vida. Decía poder reinventar la tuya, casi como mérito suyo. Que de repente, una ardilla podía cruzar España sin tocar el suelo, saltando de Coach en Coach.

 

La burbuja del Coaching

Que sí, que hubo burbuja. Una burbuja que pronto se dio de bruces con la realidad que se había creado en el mercado: mucha más oferta que demanda. Muchos más Coaches que personas dispuestas a convertirse en Coachees. Pero también muchas más personas “con título de Coach” -muchas veces con una formación coja y superficial- queriendo evangelizar y rentabilizar su caso de éxito y renacimiento, que Coaches reales, íntegros y vocacionales, realmente dispuestos a remangarse para ejercer su labor desde la humildad y el corazón.

Puede que eso haya pasado de moda, sí. Puede que ya la gente no vea en esta profesión un filón para el bolsillo y el ego. (¡Menos mal!). Puede que haya pasado de moda el Coaching de tufillo rancio y vendehúmos que crearon todos aquellos que prostituyeron el verdadero sentido y significado de esta profesión. Puede que haya pasado de moda hasta la palabra. Coaching. Ojalá pronto encontremos otra forma de nombrarlo.

 

El verdadero sentido del Coaching

Pero lo que está detrás, lo que de verdad significa el Coaching, no ha pasado de moda. No puede haberlo hecho, porque no es una moda. No es ninguna caja de píldoras caducadas, no es la prenda que se llevó una temporada entre los Curriculum Vitae, y que ahora podría guardarse en el cajón de los pantalones de campana y las hombreras, esperando su momento vintage. 

No ha pasado de moda porque es mucho más que una palabra y un carro al que subirse. Incluso más que una profesión. Es un arte, una vocación, un propósito de aportar al mundo un cambio en positivo, a través de personas conscientes y responsables, que se conocen y gestionan sabiamente, y que viven vidas en las que realmente creen, y en las que les gusta estar. Y que además lo contagian.

Si lo que se trabaja a través del Coaching profundo, se empezase a trabajar desde la infancia, dentro de unas cuantas generaciones el mundo sería radicalmente diferente. Muchos de los problemas y conflictos (internos y externos) que hoy nos torpedean la existencia, serían reliquias del pasado a las que aludirían exclamando “¿sabías que antes las personas…? ¿te imaginas?”.

 

El futuro que podemos construir

Ahora lo que nos toca imaginar es ese mundo. Ese mundo en el que no haya que “repararse” como adulto. En el que las personas crezcan aprendiendo a entender y a gestionar tanto su realidad interior, como la realidad que les rodea. Que comprendan, acepten y gestionen sus emociones sabiamente. Que sepan comunicarse sana y eficazmente, consigo mismos y con los demás. Que tengan claros sus valores y sus dones, y construyan una vida alineada con todos ellos, en todos los ámbitos. Que tengan claro lo que quieren, y lo que no, y el valor necesario para ir a por lo uno, y alejarse de lo otro. Que crezcan por encima de miedos y creencias.

El Coaching es un camino hacia todo esto, y hacia mucho más. Y no es ningún camino fácil, ni milagroso. Hay que trabajar duro, sudar la camiseta, estar dispuesto a llegar a los rincones más oscuros, dolorosos y vergonzantes. Y, desde ahí, caminar hacia la claridad y conectar con todo nuestro poder. Aceptando, además, que no es una conquista definitiva. Que cada día hay que esforzarse para cruzar la línea de meta. Que la vida y nuestra felicidad seguirán fluctuando. Y que volveremos a enfrentarnos a nuestros demonios. Pero sabiendo que ahora tendremos mucha más claridad, herramientas, consciencia, responsabilidad para que, cada vez antes, nuestra parte más sabia coja las riendas.

 

El mayor reto del Coaching

¿Cómo va a ser una moda algo que nos permite llegar a esa forma de ver la vida, de Vivir, de contagiar e inspirar a los que nos rodean? ¿Acaso ya es el paradigma predominante? Pinta que no… Y es que lo que se consigue a través del Coaching no es una moda, es un cambio de paradigma. Es una filosofía de vida, y no una concreta, sino la auténtica de cada uno.

Por eso, el reto que tienen los Coaches (los de propósito, a los que les importa) es que las personas de verdad entiendan qué pueden conseguir a través del Coaching. Y que son cosas que todos aquellos que aspiran a Vivir con mayúscula, han de trabajar. El reto es crear esa demanda que equilibraría el mercado, no por promesas vacuas de fórmulas milagrosas, sino gracias a que el vivir una vida consciente y responsable empezase a considerarse bien de primera necesidad.

Ojalá algún día todo esto pase de moda. Ojalá algún día todos los Coaches, presentes y futuros, nos quedemos sin trabajo, porque ya no tenga sentido nuestra labor. Pero una mirada realista y honesta al mundo, nos dice que queda bastante camino por recorrer hasta ese día. Hasta entonces, a los que de verdad nos importa todo esto, seguiremos dejándonos la piel cada día en expandir este propósito.

8 Comentarios

  1. Con este escrito que suscribo en cada una de sus palabras, una vez más me siento orgullosa de haberme formado en esta gran Escuela, enhorabuena por la autora del texto.

  2. Felicito a la autora de este artículo. Verdaderamente nos guía hacia lo que es un Coach de vida y un Psicólogo Transpersonal. Muchas gracias.

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