A veces cuesta explicar lo que se consigue tras pasar por una formación en Coaching. Facilita la labor ilustrar la explicación con ejemplos de lo que han vivido o conseguido quienes lo han hecho, pero incluso estos a veces se quedan cortos. Y es que, las personas que viven una formación en profundidad de desarrollo personal/profesional, consiguen algo que es difícil expresar con palabras.

Pero si bien no es fácil explicarlo, hay una palabra japonesa cuyo significado podría acercarse mucho a definirlo de forma sencilla y a la altura. Que expresa totalmente la esencia.

Y esta palabra es henko. へんこう en su grafía original.

Henko es un término japonés que hace referencia al concepto de un cambio vital transformador en el que no hay posibilidad de retorno al estado inicial. Marca un punto de inflexión en el que, tras dar un gran salto en nuestro desarrollo personal, por haber actuado con valentía y por encima de los miedos y las limitaciones, se produce un cambio en la actitud vital.

Un cambio que nos hace ver y vivir todo de otra forma. Una nueva mirada hacia nosotros mismos, y hacia el mundo.

De lo que hablamos nosotros cuando nos referimos a lo que significó para nosotros el Coaching en su momento, de lo que hablan nuestros alumnos cuando terminan una formación, es exactamente de eso. Todos vivimos un henko.

 

Henko y Coaching

Y es que a través del Coaching no solo se consiguen objetivos. No solo se llevan a cabo determinadas acciones o cambios en la vida, que permiten estar mejor y más alineados con la vida que realmente queremos, y cómo queremos vivirla.

Se llega a algo que va mucho más allá. Formarse en Coaching, mucho más allá de adquirir el conocimiento y las herramienntas de una disciplina de acompañamiento que ayuda al desarrollo personal y profesional, termina desembocando en una nueva filosofía de vida.

Cada persona desarrolla una nueva filosofía de vida, suya, propia, acorde con quien es realmente y con lo que realmente quiere. Con sus deseos y necesidades. Con su sentir y su forma de percibir el mundo. Mucho más sana, sabia y equilibrada.

Nada ni nadie vuelve a ser lo mismo. Es imposible volver al estado anterior. La consciencia y la responsabilidad se vuelven como parte de la naturaleza personal de cada uno.

Volverá a haber problemas, claro. Y volverán a salir patrones, creencias, actitudes y emociones limitantes. Pero ya nunca se vivirá del mismo modo. Ya siempre habrá un poder interno, una pulsión, una consciencia que, antes o después, con mayor o menor esfuerzo, terminará volviendo a salir.

 

Adiós (¿para siempre?) a la zona de confort

Un henko, un cambio vital transformador, es un ejercicio de valentía en el que nos enfrentamos a nosotros mismos, a nuestra comodidad, a los patrones que hemos ido construyendo con los años, a las creencias y falsas seguridades que nos han hecho (en las capas más superficiales) la vida más fácil.

Por esto, una de las consecuencias inevitables, cuando se produce ese punto de inflexión (y de no retorno) de un henko, es que ya no es posible vivir de forma inconsciente en esas zonas de confort. 

En ese estado mental en el que cual asumimos y aceptamos una rutina (vital, laboral, relacional… del tipo que sea) que no nos produce ninguna satisfacción, pero que percibimos como segura y bajo control. Y en la que, por tanto, nos instalamos y nos quedamos, evitando así exponernos a cambios que nos producen miedo e incertidumbre. Ya no podemos estar ahí «tan tranquilos».

¿Es posible volver a meterse en la zona de confort tras un henko? Sí. Pero ya no es posible hacerlo sin saber, a ciencia cierta, que lo estamos haciendo. No es posible anular la consciencia sobre cómo y dónde estamos. Sobre lo que nos produce satisfacción y lo que no.

En algunos casos, puede que el miedo vuelva a ser más fuerte que la responsabilidad que se haya adquirido sobre la propia vida y felicidad. Pero entonces siempre habrá dos opciones: volver a trabajarnos y a trabajar lo que nos está impidiendo actuar, o quedarnos en la inacción, sabiendo que estamos tomando la decisión de no estar todo lo bien que querríamos y podríamos.

Pero esta segunda opción, una vez que se llegó en su momento a ese cambio, a ese punto de inflexión, a esa nueva filosofía de vida, es mucho más complicada de elegir. Pesa demasiado.

 

¿Has vivido alguna vez un henko? Cuéntanos tu historia en comentarios, nos encantará leerla 🙂

2 comentarios

  1. Creo que uno tiene muchos «despertares» a través de la vida, en los cuales en ese lapso de conciencia, uno decide si quiere cambios profundos o prefiere ignorarlos y seguir en modo automatico…
    Tal como dice el texto, el decidir atravesar por medio de muchas cosas que nos hacen sentir que no vale la pena cambiar, es dificil, pero vale la pena, buscar las herramientas y luchar por ser un mejor ser humano, es algo que no solo repercute en tu vida…si no en la de los que te rodean y ven tu proceso.

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